miércoles, 1 de junio de 2016

EL PESO DE LA EDUCACIÓN

“Cada cierto tiempo la humanidad tiende a poner en duda su sistema educativo, y se dice que si las cosas salen mal es porque la educación no está funcionando. Pero más angustioso resultaría admitir la posibilidad de que si las cosas salen mal es porque la educación está funcionando” William Ospina
“Hay que poner un gran signo de interrogación sobre el valor de lo fácil; no solamente sobre sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilección por todo aquello que no exige de nosotros ninguna superación, ni nos pone en cuestión, ni nos obliga a desplegar nuestras posibilidades.” Estanislao Zuleta
Cuando le conté a mis amigos que iba a inscribir el curso Escritura y estructura, redacción con finalidad fue común escuchar por parte de ellos el interrogante sobre el porqué, algunos me decían que  si quería cursar una asignatura electiva de un crédito me podían recomendar otras en las cuales mi calificación final no iba ser menor a 4, otros me decían que habían escuchado que la asignatura no era sencilla y que uno después de octavo semestre no se debía complicar. Es evidente que hice caso omiso a las observaciones de mis compañeros y “tomé el riesgo” en octavo semestre de complicarme, de retarme con un curso opcional que no es sencillo y de asumir la invitación del maestro Estanislao Zuleta de realizar un oficio que me implica dificultades como el de la escritura.

En esta asignatura, además de aprender a valorar los cursos de 1 crédito académico, tuve la oportunidad de leer una ponencia de William Ospina titulada Preguntas para una nueva educación. En ella Ospina  plantea a sus lectores la necesidad de evaluar y replantear el sistema educativo actual para implementar procesos distintos de educación que él mismo denomina la Nueva Educación.

¿Cuándo fue la última vez que se evaluó o replanteó el sistema educativo en Colombia? Considero que la evaluación de la educación no es un capricho sino todo lo contrario, es algo necesario que de no hacerse puede generar problemas a lo largo de los años. En mi experiencia como estudiante he identificado 5 problemas principales del sistema educativo: 1) las cargas que le generan las escuelas y la academia a los procesos educativos; 2) la falta de responsabilidad de las partes que deben estar involucrados en la educación; 3) la diferencia entre los centros privados y los centros públicos educativos; 4) el rol de esos centros educativos en la educación; y 5) la competencia, individualización y estandarización como bases del sistema educativo.

En mi ejercicio como estudiante logré identificar los puntos anteriores debido a que creo y sueño con que pueden ser corregidos, mejorados o eliminados mediante 4 grandes acciones que debe tener la nueva educación: la no estandarización en el sistema educativo, la necesidad de explotar las habilidades individuales de los actores involucrados en los procesos educativos, la obligatoriedad del trabajo en equipo y la enseñanza relacionada con la formulación de objetivos colectivos.

Las acciones que propongo como solución están justificadas en lo que mencioné son los 5 problemas principales que he experimentado como estudiante. Respecto a las cargas que han generado la escuela y la academia a la educación, quiero hacer referencia mediante un ejemplo: cuando un niño entra al colegio por primera vez, se genera un choque para él y sus nuevos compañeros porque vienen de mundos distintos en los que probablemente no han estado en sus casas al mismo nivel de niños de su misma edad. Generalmente el choque de ingresar al colegio es fuerte porque todos vivían en un mundo donde probablemente sus familias giraban en torno a ellos, y desde ese momento dejaron de ser el centro de atención. Uno esperaría que el colegio sea el espacio para que todos los niños nuevos aprendan y enseñen simultáneamente sus experiencias de vida, un lugar donde cada niño reconozca el peso o la importancia de la experiencia de su compañero; sin embargo pasa lo contrario, el colegio es el espacio donde se desconocen esas experiencias y se imponen nuevas formas de aprendizaje, es precisamente eso lo que hace que las escuelas se vuelvan una carga para la educación: el momento en donde se desconocen las experiencias individuales y se prohíbe la enseñanza y el aprendizaje en simultáneo.

En nuestro país existen centros educativos privados y públicos. Los públicos son manejados por el Estado y deben garantizar una educación de calidad para sus estudiantes; los privados, por otra parte, al no tener la garantía de subsistir con dinero públicos, están limitados a las dinámicas del mercado; pues dependen de la demanda y por eso deben competir con las demás ofertas. La diferencia entre lo público y lo privado puede ser la causa de los problemas de la educación en nuestro país. Cuando la educación se volvió un mercado, la prioridad no fueron los contenidos ni la importancia del aprendizaje y la enseñanza, sino la invención de necesidades educativas que permitan y den puntos para competir: las calificaciones, el ranking, el prestigio, etc.

Cuando la prioridad es una calificación, subir en un ranking, ser un colegio conocido por las calificaciones de sus estudiantes, es necesario establecer criterios para definir esas calificaciones. Esos criterios son los que llevan a estandarizar a los estudiantes y a los profesores, de hecho, llevan a definir las categorías de estudiantes y profesores como dos actores con funciones distintas, solo uno puede aprender mientras el otro tiene que enseñar. Esa normalización ha llevado a que la educación no pueda ser una actividad de todos los escenarios de la vida pues aprender y enseñar en un mismo espacio, por la misma persona, no tiene sentido en el sistema actual.

Para finalizar el desarrollo de los problemas creo que nadie está asumiendo la responsabilidad que tiene en los procesos educativos. Educar no es exclusivo de las universidades y los colegios, enseñar no es algo que le pertenezca a la academia, aprender no es solo una acción de los estudiantes. Creo que la esencia de la Nueva Educación de la que habla Ospina está, precisamente, en que todos asumamos la responsabilidad de aprender y enseñar en cualquier espacio de nuestras vidas.

Los 5 puntos anteriores me llevan a plantearme la pregunta ¿para qué estamos educando? Acaso educamos para normalizar, uniformar o estandarizar, o estamos educando para pensar. ¿Se han preguntado cuál es la importancia de la educación para el país? ¿Qué creen que necesita Colombia actualmente? ¿Necesitamos operadores y replicadores o necesitamos pensadores que nos ayuden a replantear lo que estamos haciendo mal?

Soy de los que creo en la educación, soy un convencido de la importancia de la educación para el país y la sociedad global. Bien lo manifestó Ospina cuando escribió “si bien la educación se puede entender como transmisión de conocimientos, también podríamos entenderla como búsqueda y transformación del mundo en que vivimos”. Es la educación pura y original la que permite cuestionarse sobre lo qué hacemos, es ella la única que podrá responder el para qué estamos educando, puesto que el método que usa es el de la dificultad del cuestionamiento, de buscar preguntas mas no respuestas.

La crisis en la educación no es algo que William Ospina se haya inventado y que yo esté replicando. Los últimos avances tecnológicos y cambios en el mundo lo demuestran. Es común hablar de aprender mediante aplicaciones en internet, del aprendizaje mediante videojuegos, de la creación de redes y modelos de educativos alternativos, de escuelas donde los niños más grandes son maestros de los más pequeños. Incluso cabe resaltar la rápida difusión del Twitter en el mundo, red social que nos enseña a opinar sin sobrepasar los 140 caracteres. ¿Acaso es más pedagógico el Twitter que las metodologías de algunas escuelas? Personalmente, aprendí a ser concreto a la hora de exponer una idea en Twitter y no en el colegio. ¿Qué es más fácil? ¿Exponer una idea en 140 caracteres? o ¿Memorizar que para poder publicar en Twitter no se puede sobrepasar las 140 letras?

¿Por qué la Universidad del Rosario ha creado el Centro de Escritura y Lectura en Español (CELEE)? Según entiendo, una de las razones principales es apoyar a los estudiantes en procesos de lectura y escritura enseñándoles que las dos son habilidades que se logran mediante la práctica y la disciplina. Eso es una buena decisión de la Universidad, sin embargo responde a falencias en los procesos educativos previos de los estudiantes que ingresan a la institución. La existencia del CELEE es una prueba más de que algo está fallando en el sistema educativo.

Quizá para des-uniformar sea necesario reconocer que la educación debe ser una construcción colectiva por todos los involucrados, que todos podemos ser los mejores en algo y no tiene que existir un mejor estudiante en un curso, que yo puedo ser el mejor en arte, mientras mis amigos son los mejores en literatura, matemáticas, física, deporte o escritura. Para no seguir estandarizando es vital que aceptemos que la educación no debe ser exclusiva de la academia, que el escenario de la educación no es el colegio sino el mundo en su totalidad. Y sobre todo que aprender es un fin por sí solo, y no siempre debemos aprender para lograr algo, el aprendizaje es más que suficiente como fin.

Además de la no normalización, se mencionaba anteriormente la necesidad de potencializar las habilidades individuales mediante una nueva educación. Para lograrlo se necesitan más preguntas y menos respuestas, más experiencias y menos notas. Lo anterior bajo la premisa de la urgencia de iniciar procesos que permitan aprender y enseñar al mismo tiempo. Fortalecer las habilidades individuales no solo requiere una educación que promueva el pensar, también es indispensable que facilite la aplicación del pensamiento, que permita el ensayo, la prueba y el error. Una educación que nos enseñe el valor de la corrección propia para garantizar el verdadero aprendizaje. Una educación que nos permita apasionarnos por el saber y el aprender, y dejar a un lado la preocupación por absorber información solamente.

Desde el inicio se ha manifestado la importancia de trabajar en el fortalecimiento de las habilidades individuales, no obstante, cabe aclarar que no se busca promover individualidades desde la educación. El objetivo es explotar esas habilidades individuales para que cada actor pueda dar lo mejor de sí mismo en el trabajo de equipo. Si queremos una sociedad en la que todos tengamos las mismas oportunidades debemos garantizar desde la educación que cada individuo pueda desarrollar sus habilidades al máximo.

El trabajo en equipo no es un lujo, es una necesidad humana. Tras el trabajo en equipo se han creado familias, ciudades, países, avances tecnológicos. El trabajo en equipo es la única forma de supervivencia de la humanidad, es mediante él que está la posibilidad de reproducción. Ospina sugería la importancia de conseguir amigos antes que conocimientos en las escuelas pues reconocía la importancia del trabajo en equipo, del trabajo solidario del que hemos sido vetados por los estándares de la academia y la competencia. Si la educación no nos permite aprender la importancia del trabajo en equipo desde la niñez no va a haber nada que impida la falta de solidaridad, la competencia y el atraso de la humanidad en un futuro.

Al realizar el ejercicio de evaluar los resultados de mi experiencia educativa, se han evidenciado problemas que son producto de un sistema educativo que lleva décadas sin revolucionarse. No pretendo nada más que dejar mi posición frente al tema y generar reflexiones con situaciones que muchos hemos vivido como estudiantes y algunos como docentes. En ese orden de ideas considero que la nueva educación puede corregir los problemas desarrollados si su enfoque es la no estandarización para explotar las habilidades individuales de todos los actores responsables de los procesos educativos, con el fin de articularlos mediante el trabajo en equipo y así poder cumplir objetivos colectivos. Colombia necesita 50 millones de personas tras el mismo objetivo.

A mis amigos, les recomiendo la clase que no me recomendaron. Les sugiero asumir retos que,  como lo dice Estanislao Zuleta, estimulan nuestra capacidad de luchar y nos obligan a cambiar. Los invito a que reconozcan el peso de la educación, pero no el peso como carga sino como importancia.