“Cada cierto tiempo la humanidad tiende a poner en duda su sistema educativo, y se dice que si las cosas salen mal es porque la educación no está funcionando. Pero más angustioso resultaría admitir la posibilidad de que si las cosas salen mal es porque la educación está funcionando” William Ospina
“Hay que poner un gran signo de interrogación sobre el valor de lo fácil; no solamente sobre sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilección por todo aquello que no exige de nosotros ninguna superación, ni nos pone en cuestión, ni nos obliga a desplegar nuestras posibilidades.” Estanislao Zuleta
Cuando le conté a mis amigos que iba
a inscribir el curso Escritura y
estructura, redacción con finalidad fue común escuchar por parte de ellos
el interrogante sobre el porqué, algunos me decían que si quería cursar una asignatura electiva de
un crédito me podían recomendar otras en las cuales mi calificación final no
iba ser menor a 4, otros me decían que habían escuchado que la asignatura no
era sencilla y que uno después de octavo semestre no se debía complicar. Es
evidente que hice caso omiso a las observaciones de mis compañeros y “tomé el
riesgo” en octavo semestre de complicarme, de retarme con un curso opcional que
no es sencillo y de asumir la invitación del maestro Estanislao Zuleta de
realizar un oficio que me implica dificultades como el de la escritura.
En esta asignatura, además de
aprender a valorar los cursos de 1 crédito académico, tuve la oportunidad de
leer una ponencia de William Ospina titulada Preguntas para una nueva educación. En ella Ospina plantea a sus lectores la necesidad de
evaluar y replantear el sistema educativo actual para implementar procesos
distintos de educación que él mismo denomina la Nueva Educación.
¿Cuándo fue la última vez que se
evaluó o replanteó el sistema educativo en Colombia? Considero que la
evaluación de la educación no es un capricho sino todo lo contrario, es algo
necesario que de no hacerse puede generar problemas a lo largo de los años. En
mi experiencia como estudiante he identificado 5 problemas principales del
sistema educativo: 1) las cargas que le generan las escuelas y la academia a
los procesos educativos; 2) la falta de responsabilidad de las partes que deben
estar involucrados en la educación; 3) la diferencia entre los centros privados
y los centros públicos educativos; 4) el rol de esos centros educativos en la
educación; y 5) la competencia, individualización y estandarización como bases
del sistema educativo.
En mi ejercicio como estudiante
logré identificar los puntos anteriores debido a que creo y sueño con que
pueden ser corregidos, mejorados o eliminados mediante 4 grandes acciones que
debe tener la nueva educación: la no estandarización en el sistema educativo,
la necesidad de explotar las habilidades individuales de los actores
involucrados en los procesos educativos, la obligatoriedad del trabajo en
equipo y la enseñanza relacionada con la formulación de objetivos colectivos.
Las acciones que propongo como
solución están justificadas en lo que mencioné son los 5 problemas principales
que he experimentado como estudiante. Respecto a las cargas que han generado la
escuela y la academia a la educación, quiero hacer referencia mediante un
ejemplo: cuando un niño entra al colegio por primera vez, se genera un choque
para él y sus nuevos compañeros porque vienen de mundos distintos en los que
probablemente no han estado en sus casas al mismo nivel de niños de su misma
edad. Generalmente el choque de ingresar al colegio es fuerte porque todos
vivían en un mundo donde probablemente sus familias giraban en torno a ellos, y
desde ese momento dejaron de ser el centro de atención. Uno esperaría que el
colegio sea el espacio para que todos los niños nuevos aprendan y enseñen
simultáneamente sus experiencias de vida, un lugar donde cada niño reconozca el
peso o la importancia de la experiencia de su compañero; sin embargo pasa lo
contrario, el colegio es el espacio donde se desconocen esas experiencias y se
imponen nuevas formas de aprendizaje, es precisamente eso lo que hace que las
escuelas se vuelvan una carga para la educación: el momento en donde se
desconocen las experiencias individuales y se prohíbe la enseñanza y el
aprendizaje en simultáneo.
En nuestro país existen centros
educativos privados y públicos. Los públicos son manejados por el Estado y
deben garantizar una educación de calidad para sus estudiantes; los privados,
por otra parte, al no tener la garantía de subsistir con dinero públicos, están
limitados a las dinámicas del mercado; pues dependen de la demanda y por eso
deben competir con las demás ofertas. La diferencia entre lo público y lo
privado puede ser la causa de los problemas de la educación en nuestro país.
Cuando la educación se volvió un mercado, la prioridad no fueron los contenidos
ni la importancia del aprendizaje y la enseñanza, sino la invención de
necesidades educativas que permitan y den puntos para competir: las
calificaciones, el ranking, el
prestigio, etc.
Cuando la prioridad es una
calificación, subir en un ranking,
ser un colegio conocido por las calificaciones de sus estudiantes, es necesario
establecer criterios para definir esas calificaciones. Esos criterios son los
que llevan a estandarizar a los estudiantes y a los profesores, de hecho,
llevan a definir las categorías de estudiantes y profesores como dos actores
con funciones distintas, solo uno puede aprender mientras el otro tiene que
enseñar. Esa normalización ha llevado a que la educación no pueda ser una
actividad de todos los escenarios de la vida pues aprender y enseñar en un
mismo espacio, por la misma persona, no tiene sentido en el sistema actual.
Para finalizar el desarrollo de los
problemas creo que nadie está asumiendo la responsabilidad que tiene en los
procesos educativos. Educar no es exclusivo de las universidades y los
colegios, enseñar no es algo que le pertenezca a la academia, aprender no es
solo una acción de los estudiantes. Creo que la esencia de la Nueva Educación
de la que habla Ospina está, precisamente, en que todos asumamos la responsabilidad
de aprender y enseñar en cualquier espacio de nuestras vidas.
Los 5 puntos anteriores me llevan a
plantearme la pregunta ¿para qué estamos educando? Acaso educamos para
normalizar, uniformar o estandarizar, o estamos educando para pensar. ¿Se han
preguntado cuál es la importancia de la educación para el país? ¿Qué creen que
necesita Colombia actualmente? ¿Necesitamos operadores y replicadores o
necesitamos pensadores que nos ayuden a replantear lo que estamos haciendo mal?
Soy de los que creo en la educación,
soy un convencido de la importancia de la educación para el país y la sociedad
global. Bien lo manifestó Ospina cuando escribió “si bien la educación se puede
entender como transmisión de conocimientos, también podríamos entenderla como
búsqueda y transformación del mundo en que vivimos”. Es la educación pura y
original la que permite cuestionarse sobre lo qué hacemos, es ella la única que
podrá responder el para qué estamos educando, puesto que el método que usa es
el de la dificultad del cuestionamiento, de buscar preguntas mas no respuestas.
La crisis en la educación no es algo
que William Ospina se haya inventado y que yo esté replicando. Los últimos
avances tecnológicos y cambios en el mundo lo demuestran. Es común hablar de
aprender mediante aplicaciones en internet, del aprendizaje mediante
videojuegos, de la creación de redes y modelos de educativos alternativos, de
escuelas donde los niños más grandes son maestros de los más pequeños. Incluso
cabe resaltar la rápida difusión del Twitter
en el mundo, red social que nos enseña a opinar sin sobrepasar los 140
caracteres. ¿Acaso es más pedagógico el Twitter que las metodologías de algunas
escuelas? Personalmente, aprendí a ser concreto a la hora de exponer una idea en
Twitter y no en el colegio. ¿Qué es más fácil? ¿Exponer una idea en 140
caracteres? o ¿Memorizar que para poder publicar en Twitter no se puede
sobrepasar las 140 letras?
¿Por qué la Universidad del Rosario
ha creado el Centro de Escritura y Lectura en Español (CELEE)? Según entiendo,
una de las razones principales es apoyar a los estudiantes en procesos de
lectura y escritura enseñándoles que las dos son habilidades que se logran
mediante la práctica y la disciplina. Eso es una buena decisión de la
Universidad, sin embargo responde a falencias en los procesos educativos
previos de los estudiantes que ingresan a la institución. La existencia del
CELEE es una prueba más de que algo está fallando en el sistema educativo.
Quizá para des-uniformar sea
necesario reconocer que la educación debe ser una construcción colectiva por
todos los involucrados, que todos podemos ser los mejores en algo y no tiene
que existir un mejor estudiante en un curso, que yo puedo ser el mejor en arte,
mientras mis amigos son los mejores en literatura, matemáticas, física, deporte
o escritura. Para no seguir estandarizando es vital que aceptemos que la
educación no debe ser exclusiva de la academia, que el escenario de la
educación no es el colegio sino el mundo en su totalidad. Y sobre todo que
aprender es un fin por sí solo, y no siempre debemos aprender para lograr algo,
el aprendizaje es más que suficiente como fin.
Además de la no normalización, se
mencionaba anteriormente la necesidad de potencializar las habilidades
individuales mediante una nueva educación. Para lograrlo se necesitan más
preguntas y menos respuestas, más experiencias y menos notas. Lo anterior bajo
la premisa de la urgencia de iniciar procesos que permitan aprender y enseñar
al mismo tiempo. Fortalecer las habilidades individuales no solo requiere una
educación que promueva el pensar, también es indispensable que facilite la
aplicación del pensamiento, que permita el ensayo, la prueba y el error. Una
educación que nos enseñe el valor de la corrección propia para garantizar el
verdadero aprendizaje. Una educación que nos permita apasionarnos por el saber
y el aprender, y dejar a un lado la preocupación por absorber información
solamente.
Desde el inicio se ha manifestado la
importancia de trabajar en el fortalecimiento de las habilidades individuales,
no obstante, cabe aclarar que no se busca promover individualidades desde la
educación. El objetivo es explotar esas habilidades individuales para que cada
actor pueda dar lo mejor de sí mismo en el trabajo de equipo. Si queremos una
sociedad en la que todos tengamos las mismas oportunidades debemos garantizar
desde la educación que cada individuo pueda desarrollar sus habilidades al
máximo.
El trabajo en equipo no es un lujo,
es una necesidad humana. Tras el trabajo en equipo se han creado familias,
ciudades, países, avances tecnológicos. El trabajo en equipo es la única forma
de supervivencia de la humanidad, es mediante él que está la posibilidad de
reproducción. Ospina sugería la importancia de conseguir amigos antes que
conocimientos en las escuelas pues reconocía la importancia del trabajo en
equipo, del trabajo solidario del que hemos sido vetados por los estándares de
la academia y la competencia. Si la educación no nos permite aprender la
importancia del trabajo en equipo desde la niñez no va a haber nada que impida
la falta de solidaridad, la competencia y el atraso de la humanidad en un
futuro.
Al realizar el ejercicio de evaluar
los resultados de mi experiencia educativa, se han evidenciado problemas que
son producto de un sistema educativo que lleva décadas sin revolucionarse. No
pretendo nada más que dejar mi posición frente al tema y generar reflexiones
con situaciones que muchos hemos vivido como estudiantes y algunos como
docentes. En ese orden de ideas considero que la nueva educación puede corregir
los problemas desarrollados si su enfoque es la no estandarización para
explotar las habilidades individuales de todos los actores responsables de los
procesos educativos, con el fin de articularlos mediante el trabajo en equipo y
así poder cumplir objetivos colectivos. Colombia necesita 50 millones de
personas tras el mismo objetivo.
A mis amigos, les recomiendo la
clase que no me recomendaron. Les sugiero asumir retos que, como lo dice Estanislao Zuleta, estimulan
nuestra capacidad de luchar y nos obligan a cambiar. Los invito a que
reconozcan el peso de la educación, pero no el peso como carga sino como
importancia.