domingo, 22 de mayo de 2016

La aguja siempre será más valiosa que el pajar

“La información es poder” Sir. Francis Bacon

En la historia de la humanidad se ha relacionado el acceso a la información con el acceso al poder. No obstante la relación que existe entre información y poder ha cambiado con la misma frecuencia que acaban e inician las eras en la historia del hombre. En un primer momento ser poseedor de alguna información representaba un privilegio que no todos lograban tener dado que se presentaban limitaciones para acceder a ella, no existían los canales de difusión con los que hoy el mundo cuenta.

Acceder a la información ya no representa un problema debido a la existencia de canales o medios de comunicación que, en el siglo XXI, han llevado a un exceso de material informativo. Esta saturación ha ocasionado que la relación poder-información se haya transformado, y ya no sea el acceso a la información la garantía para acceder al poder. En un mundo con sobrecarga de datos adquirir información no le da ventaja alguna al individuo frente a sus iguales.

Si bien es cierto que ha disminuido la relevancia de adquirir conocimientos en un mundo saturado de información, no se puede afirmar que información ha pasado a un segundo plano pues sigue siendo una fuente natural de poder. Así las cosas, es necesario plantear la pregunta ¿cuál es el elemento que permite comprender la relación poder-información en el siglo XXI?

La respuesta que se pretende demostrar puede ser simple si se entiende la red de información como un pajar, si cada dato se compara con una fibra de paja y lo que se quiere encontrar como una aguja en ese pajar de información. Encontrar una fibra no tiene gran valor, pero encontrar la aguja sí lo tiene, pues, para lograrlo siempre será necesario buscar eficiente y eficazmente entre billones de fibras. Al hallar la aguja se gana una ventaja sobre los demás, pues se tiene posesión de algo que está al alcance de todos pero que nadie pudo encontrar. Lo mismo sucede con la relación poder-información en el siglo XXI, la información sólo implica poder cuando se logra acceder a la información útil, a la información que todo el mundo necesita pero que no todos han podido encontrar.

Para sustentar que la información útil es la que está presente en la relación poder-información, en primer lugar se desarrollan evidencias sobre la saturación de datos. En segunda instancia, se analiza el funcionamiento de los procesos de pensamiento y la forma en la que ellos le otorgan utilidad a la información. En un tercer momento se explica cómo los medios de comunicación inciden en el mensaje que transmiten y cómo ello tiene sus implicaciones alterando las estructuras de pensamiento de los receptores. Finalmente, como cuarto punto, se expone el papel de los medios de comunicación como fuentes de información política y como espacios informativos que abren el camino para acceder al poder.

En un primer momento la información resulta útil, luego comienza a resultar menos útil y al final acaba siendo perjudicial. Esto se relaciona con el paradigma de la carga de información, el cual representa un hecho real (Gleick, 2012). La sobrecarga de información trae como consecuencia la necesidad de hallar e implementar estrategias para buscar y filtrar la información que se quiere encontrar. Al igual que en el pajar, en las redes de información, también se corre el riesgo de perder el objetivo principal una vez se accede a ellas.

Respecto a los procesos de pensamiento, no es la cantidad de conocimientos lo que hace que un cerebro funcione, pues lo que permite su funcionamiento es la interconexión entre la información y los conocimientos (Gleick, 2012). Debido a que cada individuo hace sus propias conexiones, es posible afirmar que la utilidad de la información que se adquiere no va a ser igual para todos. Lo que se considera útil siempre va a depender de los contextos, los perfiles y las conexiones de pensamiento que haga cada individuo. La belleza está en el ojo del que mira y la información en la cabeza del que la recibe (Gleick, 2012).

Los avances tecnológicos en materia de comunicaciones no sólo transformaron la relación poder-información sino que también han contribuido a cambiar las formas de pensamiento. El exceso de información ha orientado a la humanidad a pensar tanto en el contenido como en los medios de los mensajes que recibe a diario. Caso contrario a lo tradicional, en el siglo XXI los medios dejan de ser simplemente los canales para proporcionar la materia del pensamiento, para llegar a modelar el proceso de pensamiento. (Carr, 2011).

Los medios comienzan a ser parte del mensaje y todo aquél que tenga acceso a ellos puede obtener el poder de transmitir una información de la forma que considere más pertinente.

La televisión ocupa el primer lugar entre las fuentes de información política. Sus periodistas y conductores de programa encabezan el ranking de las figuras más creíbles y más escuchadas. Sus propietarios poseen verdadero poder de veto frente a la política. (Priess, 2002, pág. 107)

Este nuevo papel de los medios de comunicación se demuestra al evidenciar que sólo bastaron unas décadas para que ellos, los medios, pasaran de ser lo inusual a lo usual.

Por tanto tenemos un punto de partida y tenemos una sociedad que está generando una cantidad de información como nunca había generado. Aquí tenéis una comparación muy simple de los inputs que recibía un ciudadano norteamericano en los años 60 y lo que recibirá en el año 2004 en cuanto a distintas fuentes de información. En los años 60, cuando empezaron a aparecer los mass-media, maduraron los mass-media, una persona normal tenía acceso a unas 18 estaciones de radio, 4 canales de televisión, 4.500 títulos de revistas. En el otro lado tenéis el equivalente, 18.000 títulos de revistas, 20 millones de sitios en Internet, 2.400 millones de estaciones de radio en Internet. (Cornella, 2000)

Como cuarto y último punto a desarrollar, se expone el papel de los medios de comunicación como fuentes de información política y como espacios informativos que abren el camino para acceder al poder. Actualmente la relación poder-información está basada en comunicar información con el medio y mensaje más indicado para cada caso. Lo que conocemos como información en realidad dejó de ser netamente información hace unas décadas; es decir los datos que solamente informan no representan poder ni tienen utilidad, la información por sí sola ya no es la fuente principal de los medios de comunicación.

Los insumos que quieren recibir los medios de comunicación no son las fibras de paja, los datos sueltos que no tienen un objetivo comunicacional han quedado obsoletos. Conocer que la tasa de desempleo está en el 7% no tiene ninguna utilidad y no genera el mismo interés que saber que la tasa de desempleo está en el 7% porque un gobernante logró reducirla en su mandato. De esta forma, así como las interconexiones de conocimientos generan el pensamiento, las interconexiones de datos dan origen a la información contemporánea.

Son los medios de comunicación los protagonistas en esta nueva era de la información, son ellos los actores principales en la nueva relación de poder-información. Son quienes tienen la responsabilidad de comunicar por encima de informar para mantener su poder y su influencia social y política.

"Las elecciones se deciden en los medios". Esta frase, muy familiar a quienes organizan las campañas electorales en Alemania, comienza a difundirse también en América Latina. Disminuye la importancia de los militantes, pasan a segundo plano los actos proselitistas masivos y la campaña en la vía pública. En muchas partes los grandes "gurús", sobre todo de Estados Unidos, se hacen cargo de las campañas. (Priess, 2002, pág. 115)

Finalmente, es preciso afirmar que la saturación de información, las nuevas formas de procesos de pensamiento y la incidencia de los medios de comunicación en el contenido del mensaje y en la política, son todos factores que permiten que la información útil sea el elemento que le otorgue permanencia a la relación poder-información en el siglo XXI. La utilidad de la información es lo que garantiza el poder, la aguja siempre será más importante que el pajar.

Bibliografía

Berrocal, S. (2003). Comunicación política en televisión y nuevos medios.  DOXA Comunicación N. 2. Retrieved Marzo 24, 2015, from http://www.doxacomunicacion.es/pdf/reseaberrocalprez.pdf
Carr, N., & Cifuentes, P. (2011). Superficiales ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? Madrid (España): Taurus.
Cornella, A. (2000). ¿Cómo sobrevivir a la infoxicación?   Retrieved Marzo 24, 2015, from http://www.infonomia.com/img/pdf/sobrevivir_infoxicacion.pdf
Gleick, J. (2012). La información Historia y realidad. Barcelona: Editorial Crítica.
Priess, F. (2002). Entre la influencia política y los intereses comerciales. Los medios de comunicación en América Latina como actores sociales.  Nueva época, Año 2, No. 6. Retrieved Marzo 24, 2015, from http://www.jstor.org/stable/41672897


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